Ponencia – Coloquio sobre minificciones UNAM 2013

cartel coloquio unam

Coloquio de Minificción

“Cuando fui invitado a participar en el coloquio me informaron que en la mesa donde iba a estar trataría sobre twitter y la minificción. Basado en eso, mi ponencia seria sobre los extraños días en los que leer el timeline de twitter parece mas como si se leyera una novela de ficción, escrita en tiempo real, por infinidad de autores y en todos los géneros. Mi elección no fue al azar. Después de todo, desde que abrí mi cuenta en twitter han ocurrido muchas cosas que parecían imposibles o lejanas.

Ejemplos: La muerte de iconos de la cultura moderna, tales como Michel jackson. Steve Jobs y Ray Bradbury entre muchos otros. Eventos muy presentes en el imaginario popular de pronto cobraban vida: la muerte del terrorista mas buscado del mundo, la caída de un meteorito en una zona poblada en Rusia, tsunamis que arrasan con cientos de miles de vidas en pocos minutos, el accidente nuclear mas grande de la historia en Fukushima, etc. Sucesos asombrosos, inverosímiles, son ahora parte de la realidad: las primaveras árabes, la impresora 3D, el descubrimiento de planetas extra-solares y del boson de Higgs. Todo esto solo como muestra de lo inspiradora que es la realidad  per se para escribir ficciones de cualquier tamaño y tipo.

Todo el tiempo leo tuits y minificciones que se basan en este tipo de hechos mientras son de actualidad. Al cabo de un tiempo, se agota el tema y se regresa a la inspiración mas cercana y conocida: la de los recuerdo y actos en nuestras vidas cotidianas. En mi opinión, de ahí es de donde se alimenta la ficción, quitando o añadiendo elementos fantásticos. Lo sé por experiencia.

—El día 18 de Marzo del año 2010 veinte personas y su servidor fuimos detenidas cruzando la frontera cerca de Tecate, Tijuana. Una de estas personas fue acusada arbitrariamente de ser el guía del grupo y llevado a una parodia de juicio, donde se pedían veinte años de cárcel para el. De entre los detenidos, seis fuimos elegidos al azar para actuar como supuestos “testigos” en su defensa, lo cual en realidad nunca pasó. Tras más de cien días de estar detenidos en diversas instituciones, fuimos liberados cuando el acusado firmó un acuerdo declarándose culpable y aceptando una condena mínima de entre cuatro y cinco años de prisión. Salimos con nuestros planes destrozados, la moral por los suelos y deudas familiares enormes.

Durante ese tiempo de agobio y angustia me dedique a escribir, con el grafito de un lápiz, pequeñas historias, cuentos, nuestra vida en ese lugar y cosas por el estilo. Utilizaba pedazos pequeños de papel e incluso de periódicos, pero no nos permitieron sacar ningún documento de donde nos tenían y estos se quedaron escondidos en el hueco de una pared.

Esto no es ficción.

De vuelta al Distrito Federal y tras muchos meses difíciles reordenando mi vida y la de mi familia, comencé a interesarme más y más en la red social Twitter y las dinámicas de minificción que allí se llevan a cabo. Descubrí con gran placer el microhorror, las cadenas de cuentos, los cadáveres exquisitos, el muy querido 10 a las 10 y muchas otras formas de contar cosas. La mayoría son llevadas a cabo por personas que no tienen ninguna otra recompensa más que la de promover el uso de la imaginación en la microliteratura. Algunas de estas personas, como mi muy admirada  tiene un nivel de compromiso con estas dinámicas realmente increíble e inspirador. Descubrí también gracias a esos ejercicios a docenas de autores, obras y géneros que desconocía y que han nutrido enormemente mi espíritu.

Es posible que alguien salga de estos ejercicios y llegue a convertirse en escritor. De no ser así, creo que no pasa nada; participar ya es una experiencia muy gratificante, divertida y, en mi caso, sanadora.

Tras las primeras experiencias en la microficción comenzé a recordar algunas de las cosas que escribí estando encerrado. Abrí un blog, el cual, creo, es el paso natural y comencé a subir esas historias. Muy pronto me dí cuenta de me falta mucho para ser escritor. También me dí cuenta de que me encanta, de que tengo muchas cosas que contar, de que trabajando muy duro puedo llegar a ejercer dignamente tan bello oficio y de que si leer es visitar mundos, escribir es construirlos y vivir en ellos.

Ha sido liberador (en muchos sentidos) escribir las pocas entradas que tengo al día de hoy en mi blog; como también lo ha sido participar en diversos concursos a nivel mundial vía Internet, con algunos resultados positivos y otros no tanto.

Las críticas, opiniones y consejos hacia mi trabajo, por parte de escritores que no conozco ni me conocen en persona, me han ayudado a reconciliarme con algunos aspectos de la vida y de la humanidad. No solo eso, el calor y la pasión que ponen los amantes de la microliteratura en lo que hacen me motivan a mejorar, a desear ser tan bueno como ellos algún día y a arrancarles una crítica positiva por algo que haya escrito.

Fue una gran alegría encontrar en twitter a José Luis Zárate pues lo leí hace años. Poco después, y gracias a un enlace de José Luis, me impresionó profundamente leer un fascinante ejercicio de minificción titulado “Tresenrama” de un curioso explorador de nombre Horacio Kustos ¿Lo conocen?

A partir de esa lectura, entreví las vastas posibilidades que ofrece la minificción y su romance con las nuevas tecnologías. Me emociona mucho pensar en todas las nuevas formas de contar historias que están al alcance de la mano y que en México haya tantos y tan buenos exponentes. Lo cual permite que se lleven a cabo eventos como este coloquio.

Este ha sido un muy breve resumen de como llegue a twitter y a la minificción, es mi experiencia personal y quise compartirla.

Llegar a la casa de ustedes y tuitear mientras escribo el borrador de un nuevo relato es una experiencia muy gratificante y que recomiendo ampliamente, no importa si no se obtiene algo tangible como dinero, estar frente a la pantalla de una computadora es maravilloso; solo que, a decir verdad, y aquí entre nosotros, me gusta más escribir sobre una hoja de papel y con un pedacito de lápiz; quizá porque una parte de mi lo sigue haciendo en aquel lejano cautiverio, cuando comencé a plasmar mi imaginación y donde, en este preciso momento, diseño y construyo esta realidad.”

Manuel

P. S. Agradezco y felicito a todas y cada una de las personas que organizaron y participaron en el coloquio sobre minificción. En especial a Lucila Herrera, por ser una de esas personas que, aún sin conocerla en persona, motivan con su energía, su entusiasmo y su candor.

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