La guardia

CAPITULO UNO

-El sol era inclemente.

La mujer entreabrio pesadamente los parpados, aparto con esfuerzo la cobija que la cubria parcialmente del sol y miro a su alrededor; de los once que habian abordado la diminuta lancha de madera solo quedaban ella y el muchacho. Los demas habian muerto de deshidratación e insolación. Entre ambos habian lanzado por la borda el cuerpo del ultimo hombre hacia varias horas, ahora, un tremendo dolor de cabeza atormentaba a la mujer -mala señal-pensó.  Antes de morir todos se habian quejado de fuertes dolores de cabeza, ella apenas se sorprendio cuando miro hacia donde se suponia que deberia estar el barco que los iba remolcando. Quiza hacia muchas horas que los habian dado por muertos y cortarón la gruesa cuerda que los unia al barco, probablemente estaban muy lejos puesto que la corriente era muy fuerte. No seria raro, ya habian soltado a mas de media docena cuando sus tripulantes no respondian a los gritos lanzados desde otras lanchas. Al huir de la isla no habian tenido tiempo mas que de subir algunos litros de agua y comida y eso solo los mas afortunados,  no era su caso. De hecho, ella solo alcanzo a trepar a la lancha por que el muchacho, de unos quince años, la habia ayudado sujetandola y subiendola a bordo. Se sintio muy agradecida en ese momento pero ahora… quiza lo mejor hubiera sido morir a manos de los endemoniados, por lo menos ellos no la hubieran hecho sufrir tanto como lo estaban haciendo la sed y el sol.

Como autómata, intento despertar al muchacho empujandolo pero este no se movio, intento hablarle mas sus resecos labios comenzaron a sangrar, sentia su lengua hinchada y le costaba mucho trabajo respirar, su garganta ardía. Entre brumas se dio cuenta que el calor comenzaba a menguar y era reemplazado por una fresca brisa proveniente del suroeste. La tarde comenzaba  a caer y antes de desmayarse nuevamente, se pregunto si por lo menos su cadáver llegaria a las costas que tantas esperanzas habian representado para ella y miles mas.

02:40 a.m.

-El enorme barco de guerra salio del banco de niebla desplazandose en silencio y pesadamente, con sus 230 metros de largo el antiguo buque de la clase “independence” recordaba a un poderoso monstruo mitologico, su forma larga y su color gris le ayudaba a camuflarse en los espesos bancos de niebla de aquella zona del golfo de México, la tripulación, no obstante, sabia que ninguna de sus habilidades furtivas eran realmente necesarias para la clase de patrullaje que llevaban a cabo esa y todas las noches.

El navio, bautizado como “General Castillo” en honor al héroe Mexicano de los tiempos del gran pánico, era uno de las primeros de su tipo que fueron cedidos por el gobierno Estadounidense a la entonces  naciente Guardia de las Americas. Diseñado originalmente para proyectar fuerzas de nivel tactico a cualquier parte del mundo, estaba proyectado para albergar cuarenta tripulantes y desplazar casi tres mil toneladas de carga entre equipo y tropas, su forma de triple quilla, diferenciaba a su clase de inmediato de cualquier otro tipo de buque de los cientos que patrullaban de forma ininterrupida todas las costas del continente Americano.

El “General Castillo”, como todos los buques de su época, habia sido enormemente modificado para adaptarse a la guardia de los mares del continente Americano. Todos los sistemas de a bordo eran controlados por programas automatizados permitiendo ahora que unicamente catorce tripulantes fueran necesarios para comandar al poderoso buque. La popa o parte trasera, habia sido profusamente adaptada a la misión y se habian instalados hacia varios años cuarenta puntos de lanzamiento de vehiculos aereos no tripulados o v.a.n.t.

De momento solo quince estaban ocupados por sus respectivos vehiculos, los demas se encontraban patrullando desde hacia horas la zona comprendida entre la isla Contoy y la gigantesca base militar de Isla Mujeres. Los vants, con sus doce horas de autonomia, controlaban esta región de la peninsula de Yucatan con sus camaras de alta resolucion y escaneres  para todo clima, ninguno iba armado, solo eran los ojos mas alla del horizonte del “General Castillo”.

En el puente de mando, el turno de guardia nocturno era cubierto por cuatro tripulantes;  el navegante,  un guardiamarina y dos oficiales de inteligencia. Los dos primeros se encontraban en la parte delantera del puente y los dos oficiales de inteligencia en una pequeña sala de radar adaptada como centro de control de los vants. Pese al frescor de la madrugada, adentro hacia mucho calor emitido por la gran cantidad de equipo electronico en funcionamiento. Tras frotarse con fuerza la nuca y los parpados con un pañuelo para secarse el sudor, el Oficial sargento de armas Daniel Lozada se aparto un poco de la consola de control de los vants, se estiro y volteando a ver al Oficial sargento ingeniero Jaime Ortiz le susurro;

-Oye Jimmy, ¿recuerdas cuando la guardia la realizábamos con un verdadero respaldo?-

-¿ A que te refieres?- respondio Jaime sin apartar la vista de sus pantallas de radar.

-Bueno-dijo Daniel-hoy estuve viendo fotografías de hace apenas diez años y es preocupante ver como han cambiado las cosas –

-tienes razón, hace cinco años, cuando nos enlistamos,  teníamos todavía  el cuarenta por ciento de la flota en activo, hoy es menos del diez por ciento de la flota origi…-

Inesperadamente luces rojas se encendieron sobre los tableros de ambos oficiales obligandolos a concentrarse al maximo.

-Multiples contactos desde el noreste, rumbo dos, nueve, dos,dos,cero, uno. velocidad: unos cuatro nudos.- recitó Jaime mas para la bitácora de abordo que para informar a Daniel ya que ambos veían la misma información pero por diferentes medios.

Daniel asintio levemente y despues de unos momentos de tensión dijo;- los veo, parecen ser un barco y varias pequeñas lanchas, estoy enviando toda la informacion a la X region militar y a la comandancia de la guardia del Caribe- Las pantallas de Daniel le mostraban lo que los vants dieciseis y veintiuno le estaban mandando; imagenes infrarrojas en alta resolución de sus sectores de vigilancia.

sudando a mares, Jaime abrio el canal con el puente de mando y ordeno;

-Atención navegante, maniobras de fuego. Artillero, aliste arma principal-

En la proa del “General Castillo” el cañon naval bofors de 57mm se movio agilmente apuntando a un blanco que no podia ser visto desde esa distancia. Un segundo despues, la voz grave de el guardiamarina Javier Martinez se escucho por el radio;

-Arma principal lista, señor-

-Cargadas secuencias de disparo- dijo Daniel.

-Fuego a discreción- ordeno Jaime.

En total obscuridad y a mas de ocho mil metros de distancia, el vant dieciseis órbitaba a diez mil pies de altura, contaba con un  sofisticado escaner que le habia informado de todo lo relativo a el navío detectado, los datos que La guardia mas buscaba y apreciaba; el nombre del navío; “Nueva Esperanza”, su nacionalidad Cubana, sus apretujados ciento treinta y dos pasajeros y lo mas importante; la caótica temperatura de algunos de los tripulantes que  indicaba sin lugar a dudas que estaban infectados, eran portadores. En las pequeñas lanchas que remolcaba viajaban precariamente otras cuarenta y dos personas, muchas ya iban muertas, signo de que la odisea del convoy quiza llevaba varios dias.

Dos mil pies mas abajo, el vant veintiuno detecto el momento en que el “General Castillo” abrio fuego, de inmediato todas sus cámaras se enfocaron en el barco que encabezaba al  pequeño convoy. Observo y grabo con lujo de detalles el momento en que los tripulantes detectarón los resplandores del cañón naval abriendo fuego, la actividad frénetica para apartarlo del rumbo, el pánico siguiente y por ultimo, la cegadora bola de fuego en que se convirtio el “Nueva Esperanza” y que alcanzo incluso a la mayoría de las pequeñas lanchas que la seguian. Continuo grabando mientras seguían cayendo proyectiles sobre la zona en un patrón determinado, explotaban a unos cinco metro de altura, lo cual, por efecto de la gravedad y la inercia enviaba la onda expansiva directamente hacia abajo y despedazaba todo lo que encontrara, inclusive a cinco o seis metro bajo el agua. Cuando el bombardeo acabó no quedaban mas que restos humeantes sobre la revuelta superficie del mar  y  de manera automática el vant envio una señal que indicaba que la misión habia sido satisfactoria;

Cero sobrevivientes.