La ciudad de las ruinas

En La ciudad de las ruinas solo habitan hombres sin esperanzas.

Llegan solos o en grandes grupos; siempre al ocaso, la mirada baja, la voz rota, las manos vacías. Vagan durante días por las calles llenas de escombros, por los parques reventados; por los recuerdos torturantes. El aspecto de la ciudad es el de haber sido bombardeada innumerables  veces.

Pasada esa etapa, buscan, sin afán, un terreno o espacio donde levantar una casa. Los materiales están en los depósitos de La ciudad de las ruinas; madera, concreto, acero, muebles, en cantidades inagotables, como inagotables son los hombres vencidos y sin esperanzas.

La construcción es rápida pues los habitantes, hoscos y callados, ayudan a los recién llegados. Una vez finalizada la casa hasta sus mas mínimos detalles, amueblada y acogedora; el ahora propietario le prende fuego, o la hace explotar, o la derriba de alguna ingeniosa manera hasta que solo quedan restos ennegrecidos.

Sin ninguna ceremonia, el nuevo habitante de la ciudad toma posesión de sus ruinas, allí permanecerá por siempre; hundido en recuerdos y arrepentimientos, incapaz de morir, alimentando a la ciudad con su amargura.

Anuncios